En Enero

Tod@s encerramos muchas ideas, imágenes, recuerdos, vivencias y particularidades. Y lo que vemos de noche no se puede ver necesariamente de día. De vez en cuando debemos viajar en compañía de las estrellas.

Entonces buscamos nuestro lugar físico y/o psíquico, al que hay que acercarse a él con cierta preparación, pues se podría caer en la tentación de ahogarse durante su estancia allí. Se llega a través del anhelo o la búsqueda de algo que se entrevé por el rabillo del ojo y es un lugar donde hay un mayor ritmo de actividad o actos que exigen una mayor conciencia.

A pesar de estas actividades tan bien practicadas, buena parte de lo que allí ocurre siguen envueltas en el misterio y rompe con las leyes "éticas" que conocemos.

2 comentarios:

Abraham Villar Calvino dijo...

Esta entrada la has escrito imagino durante el intervalo que está entre el fin de la jornada de mañana y el inicio de la jornada de tarde, verdad amiga? cuantas vueltas dan nuestras cabecitas en esos momentos.

Era dijo...

Hola compi! pues no, la verdad que en ese intervalo suelo estar 'saturá' y lo dedico a cosas fáciles, que no requieren de mucha concentración. Mi mejor y mayor momento de lucidez, o eso creo, es por la noche, antes de dormir aún ya cansada de la actividad del día. Ya ves..